Uno más... uno menos...
- Raúl Ávila

- 9 may 2023
- 2 Min. de lectura
Llegando a los 53...
Un año más, pero no es uno más.
Es un cumpleaños extraño, muy diferente...
Decía mi madre que tenía cinco hijos y que eran como los cinco dedos de una mano, cada uno diferente, cada uno particular.
Con esa analogía y teniendo en cuenta que fui el que llegó por último, vendría siendo el meñique.
El caso es que este año ya no somos cinco, quedamos cuatro. Hace poco más de dos meses, esa mano de la que hablaba mi madre perdió su dedo medio... y esta mano ya no es igual. Los cuatro dedos que quedamos nos las arreglamos, claro... pero ya no es lo mismo.
Siempre es igual, cuando uno da por descontado que las cosas siempre estarán como siempre estuvieron, no dimensiona el valor de cada parte que conforma el todo.
Pero cuando nos falta un parte, por pequeñita que ella sea, cuánto duele.
Hoy no llegará el mensaje o la llamada del Gabito. Esa llamada que más de una vez fastidió, ahora se nota.
Dios me dio la oportunidad de abrazarlo y decirle lo mucho que lo amaba, la admiración por la forma valiente y corajuda con la que enfrentó su final... y aún así, no me alcanzaron las palabras para todo lo que tenía que contarle.
Entonces decidí que lo mejor que puedo hacer es APRENDER, porque de lo contrario la tristeza no tiene sentido ni provecho.
Y espero haber aprendido que cada día es importante expresar todo el amor y el cariño a las personas que tenemos cerca.
Y que también es fundamental encontrar los caminos para disfrtuar de lo que hacemos, aunque no tenga nada que ver con lo que soñamos que haríamos cuando teníamos todo el tiempo por delante.
Quiero creer que aprendí de mis macanas (que fueron muchas y muy jodidas).
Y ojalá que toda la hermosísima gente que me rodea sepa lo bien que me hace todos los días... y ojalá que yo pueda hacerle tanto bien a toda esa gente como me hacen a mí.
Gracias infinitas!!!
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