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“FELICITACIONES”

  • Foto del escritor: Raúl Ávila
    Raúl Ávila
  • 16 ago 2024
  • 3 Min. de lectura

Los hechos: una funcionaria policial de 22 años camina rumbo a su casa mientras es seguida por dos individuos que la alcanzan e intentan robarle sus pertenencias. La funcionaria se identifica como policía, ante lo cual los sujetos la toman del pelo (incluso llegan a arrancarle algunos) y ella -con su arma reglamentaria- logra abatir a uno mientras el otro huye.

Lógicamente la crónica es relatada por los medios masivos y difundida en redes sociales. El público replica las crónicas comentando con mayor énfasis los aspectos que más concuerdan con sus prejuicios.

En la red social “X”, el exlegislador Sebastián Da Silva, conocido por su virulencia en favor del oficialismo (pero aún más en contra de la oposición), repostea la noticia con la palabra “Felicitaciones”.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra “felicitar” como “Manifestar a alguien la satisfacción que se experimenta con motivo de algún suceso fausto para él” (entendiéndose “fausto” como sinónimo de “feliz o afortunado”).

Quiere decir que, para el exsenador, la situación violenta que no pidió vivir una muchacha de 22 años, en la que corrió riesgo su integridad física y su vida, cuya consecuencia fue la muerte de una persona (con la probable perturbación emocional para su autora) es algo digno de felicitar. Quizás, para él y su forma de ver la vida y la sociedad, el episodio violento y desagradable que vivió la funcionaria policial le hace experimentar satisfacción por tratarse (según su particular modo de razonar) de un suceso feliz o afortunado.

Lo que ciertamente no es feliz ni afortunado es que un candidato a ocupar un lugar en el poder estatal que se encarga de legislar para mejorar las condiciones de vida y la convivencia social exhiba públicamente su beneplácito ante un hecho delictivo y su consecuencia sangrienta y violenta.

Porque no debería sucederle a ninguna persona la circunstancia de ser víctima de un acto así. Ni porque se haya evitado de un modo violento, ni porque haya terminado con el “éxito” del delincuente.

Fomentando y aplaudiendo la violencia no se construye nada (mucho menos ciudadanía ni sociedad). Reivindicando a quienes no les queda más opción que defenderse por su cuenta, porque el Estado ausente no los protege, únicamente se está echando más leña al fuego y propiciando más actos violentos de parte de quienes optan por la delincuencia tradicional o por quienes se sienten alentados a ejercer delincuencia contra quienes ellos consideran que no merecen siquiera las garantías republicanas de un juicio justo.

Con el aplauso fácil e irresponsable, los aspirantes a legisladores como Da Silva trasladan las responsabilidades estatales a las víctimas del delito.

La funcionaria policial (que iba rumbo a su casa de particular porque había cumplido su jornada laboral) tuvo que actuar porque sus colegas que estaban de servicio no recibieron la orden de estar recorriendo esa zona en ese momento. Y además, terminó dictando una sentencia de muerte que no existe en la jurisprudencia uruguaya cuando lo único que realmente pretendía era llegar a su hogar y disfrutar de su tiempo libre como quisiera.

Por el contrario, seguramente debió renunciar a buena parte de su tiempo libre y de lo que haría con ese tiempo, yendo a declarar a la seccional correspondiente y tratando de contactar con profesionales del derecho sobre los pasos a seguir en más.

Mientras tanto, un político sin escrúpulos desde la comodidad de su hogar y -probablemente- disfrutando algún placer mundano celebraba la “hazaña” protagonizada (y no dejo de asombrarme) por una muchacha de 22 años. Y no conforme con ello, lo compartía en las redes sociales para así ganarse la simpatía de algún o alguna votante con sus mismos niveles de violencia y razonamiento elemental.

“La violencia sólo engendra más violencia” es una máxima antiquísima atribuida, entre otras personalidades, a William Shakespeare. Ojalá los referentes políticos actuales leyeran algo más que las redes sociales y consultaran a especialistas antes de fomentar más agresividad a una sociedad que ya está ciertamente sobrepasada de violencia.

 
 
 

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