top of page

SI YO PUEDO, QUIERO QUE TODOS PUEDAN

  • Foto del escritor: Raúl Ávila
    Raúl Ávila
  • 20 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Hace un par de meses, mis hermanos y yo fuimos informados de la reducción de los restos de mi madre.

Mi madre, fallecida hace casi cuatro años, fue sepultada en el Cementerio del Norte y allí fueron incinerados los despojos, con sumo cuidado por parte de los funcionarios municipales que llevan a cabo tan triste y desagradable tarea, en un entorno diseñado para hacer mucho menos traumático semejante trance.

Y eso, que puede ser visto como algo lógico y normal, lamentablemente no lo es para los familiares de quienes fueron detenidos y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar en este país.

Quiere decir que hay padres, madres, abuelos, hijos, tíos, sobrinos, ahijados, primos, amigos, cónyuges, novias, novios, vecinos y un sin fin de personas que de golpe dejaron de ver a alguien que formaba parte de su realidad habitual, con una diferencia: nunca más supieron su paradero.

Alguien podrá sostener que a estas alturas es lógico pensar que están muertos, y sin dudas así es.

La diferencia es que todos esos familiares, amigos, vecinos y allegados nunca pudieron velar sus restos, ni hacer el famoso proceso de duelo y -lo más doloroso- es que ellos también saben que sus familiares fueron asesinados (lo más probable es que haya sido una muerte brutal y dolorosa) y no tienen idea de dónde fueron a dar los restos.

Los hallazgos de Fernando Miranda, Ubagesner Chavez Sosa, Julio Castro y Eduardo Bleier demostraron que sus restos habían sido poco menos que desechados como si a los responsables les produjera repulsión ya no sólo su vida, también su muerte. Pero esos hallazgos además, permitieron que después de tanto tiempo, sus familiares respiraran aliviados por poder darles el homenaje fúnebre que sintieron que merecían.

Mis hermanos y yo resolvimos llevar las cenizas de mi madre a un lugar que ella disfrutaba mucho. Creo que sentimos que ese era un lugar digno para lo que quedaba de aquella mujer que disfrutaba ese espacio montevideano.

Y si nosotros pudimos decidir sobre lo que quedaba de mi madre y así rendir un justo homenaje a esa mujer que nos formó y nos dio tanto, creo que los familiares de los desaparecidos merecen poder decidir cómo y dónde deben reposar ellos y yo quiero que así sea.



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
74

74 meses sin consumir alcohol o -lo que es igual- 6 años y dos meses. No es un número redondo ni en cantidad de años, ni en cantidad de...

 
 
 
“FELICITACIONES”

Los hechos: una funcionaria policial de 22 años camina rumbo a su casa mientras es seguida por dos individuos que la alcanzan e intentan...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

098256863

  • Twitter

©2019 by MUCHAS MANOS EN UN PLATO.... Proudly created with Wix.com

bottom of page