top of page

LA EDUCACIÓN QUE NO SE MIDE

  • Foto del escritor: Raúl Ávila
    Raúl Ávila
  • 8 jul 2020
  • 2 Min. de lectura

A cuatro meses de los primeros casos confirmados en nuestro país de personas contagiadas por el COVID19, la comunidad internacional tiene al Uruguay entre los países en los que las medidas tomadas dieron los resultados esperados.

Eso es efectiva y objetivamente cierto.

Aun cuando algunos suponíamos en un principio que lo más adecuado era el confinamiento compulsivo, lo cierto es que la apuesta de las autoridades a la conducta de la población no fue desacertada.

Quizás uno pueda entender que esa medida ponía toda la responsabilidad en manos de la población general, pero -más allá de posibles análisis- lo absolutamente objetivo es que (al menos hasta ahora), los sistemas de salud no colapsaron y de hecho se puede asegurar que la crisis sanitaria está controlada.

Y está controlada, no sólo por un sistema de salud sólido y bien sustentado desde el Estado o por las medidas adoptadas por el actual gobierno que debió lidiar con esta pandemia a dos semanas de asumir funciones.

Mucho tuvo y tiene que ver en este tema la eduación de la población.

Esa educación tantas veces utilizada políticamente y tantas veces denostada en función de las dichosas pruebas "PISA" que miden efectividad en ciertas áreas de conocimiento, es la que ha dado los resultados que pocos podríamos prever aquel viernes 13 de marzo que se confirmaron los primeros cuatros casos de COVID19.

Si se lo mira objetivamente, ¿cuáles fueron los países que sorprendieron por los efectos de la pandemia?: Italia, España, Brasil, Ecuador, Perú, EEUU.

Seguramente varios de esos países tienen resultados formidables en las pruebas PISA y a ningún político o analista se le ocurriría señalar problemas serios en la educación, sin embargo, los resultados están a la vista.

Cualquiera podría presumir -desde sus prejuicios- que los países centroamericanos serían los más castigados por la pandemia. Y, desde esos mismos parámetros, nadie se hubiera imaginado al sistema de salud de la ciudad de Nueva York colapsando.

¿Por qué?. Sencillamente porque desconocemos las caracterísiticas de los sistemas de salud y tendemos a suponer que en el país más poderoso del mundo todo funciona de maravillas, mientras que en los países que son noticia habitual por sus bajos índices de desarrollo económico sería más "esperable" un colapso (del tipo que sea).

Entonces, cuando finalmente aparece un factor que no es controlable por la economía mundial (como puede ser un virus de altísimo nivel de contagio) es cuando se ven las realidades de cada sociedad.

Una sociedad de un país del primer mundo sale a manifestar pidiendo el fin de las medidas de protección frente a la pandemia; al mismo tiempo, la sociedad de un pequeño país (en medio de dos gigantes con números alarmantes de contagio) respeta las medidas sugeridas por sus gobernantes y logra casos controlables del mismo virus.

Esas cosas, no hay pruebas PISA que las midan, pero también son parte de la educación de una sociedad.

Los países que apuestan a la educación, al cabo del tiempo, demuestran que su apuesta no fue en vano.

En estos tiempos de pandemia global Uruguay es una muestra de eso. Venezuela y Cuba también.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
74

74 meses sin consumir alcohol o -lo que es igual- 6 años y dos meses. No es un número redondo ni en cantidad de años, ni en cantidad de...

 
 
 
“FELICITACIONES”

Los hechos: una funcionaria policial de 22 años camina rumbo a su casa mientras es seguida por dos individuos que la alcanzan e intentan...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

098256863

  • Twitter

©2019 by MUCHAS MANOS EN UN PLATO.... Proudly created with Wix.com

bottom of page