"Dime con quién andas..."
- Raúl Ávila

- 24 feb 2020
- 2 Min. de lectura
Una de las teorías más difundidas sobre la forma en la que nos relacionamos, se enfoca en nuestras proyecciones. Sucedería -según esta lectura- que no es exactamente qué siempre nos encontramos con determinado tipo de personas, más bien lo que acontece es que nuestro accionar, atrae ciertas personas que se comportan de determinado modo, el cual se complementa con lo que proyectamoslo.
No es el azar ni el destino, entonces, los que determinan nuestros entornos sociales, sino que somos responsables de aquello que generamos y que provoca a ciertas personas a acercarse o a no hacerlo.
Todo esto viene a cuento por algunas "sorpresas" (que no parecen tales) en los actores y dirigentes de la novel "coalición multicolor" que comenzará a gobernarnos dentro de pocos días.
Sobre varios integrantes del partido Cabildo Abierto alcanza simplemente con repasar rápidamente algunos episodios: una foto donde el líder de ese partido aparecía con un grupo de militantes, uno de los cuáles lucía una leyenda nazi, un dirigente que promovió en las redes sociales la confirmación de un "escuadron de la muerte", otro que esbozaba un embarazo no planificado como una suerte de castigo a la conducta promiscua de la mujer (faltaba más), dirigentes que minimizan la desaparición de personas, vitoreo a figuras de la última dictadura y hasta un candidato a intendente (suegro del líder del partido) que se niega a llamarle dictadura para usar el eufemismo "gobierno de facto".
Por su parte, el Partido Colorado tiene en su debe algunos episodios de integrantes nada menores. Francisco Sanabria y todo la trama de Cambio Nelson en Maldonado es -apenas- una muestra reciente de sus sombras.
El Partido Independiente y el Partido de la Gente son partes testimoniales de !a coalición, pero aún así sus integrantes no escatiman esfuerzos por hacerse notar. Al episodio de Pablo Mieres -hace unos años- emprendiéndola a improperios con agentes de tránsito que lo detuvieron cuando conducía a alta velocidad, se sumó esta semana la suplente de la candidata a la Intendencia de Montevideo, Romina Fasulo calificando como "una estupidez" el Sistema Nacional de Cuidados.
Antes y durante todos estos eventos, el Partido Nacional -principal actor de la coalición- ha tenido situaciones como las que se vivían en "La Casita del Parque" en Paysandú (con abuso de menores incluído), la Intendencia de Colonia y sus pasantías en manos de Carlos Moreira y -como sandía en la torta- la pareja de quién fue designado Ministro de Educación y Cultura estaba requerida por Interpol, vinculada al escándalo Odebrecht.
Está claro que la gente, mayoritariamente, optó en el último balotaje por un cambio. No sería justo sostener que quienes tomaron esa opción, lo hicieron en un acto de convalidación de estas (y otras) conductas reñidas con las normas más elementales de convivencia. Sin embargo, lo que sí sería conveniente hacer -en tiempos de memoria frágil- sería tomar nota de estas situaciones (y otras que seguramente seguirán apareciendo) y verificar en cinco años, si el cambio fue -para esos votantes- aquello a lo que estaban apostando o si -por el contrario- su buena fe fue traicionada. Porque como reza el dicho popular: "dime con quién andas y te diré quién eres"
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