CUANDO TE ENSEÑA LA VIDA...
- Raúl Ávila

- 20 jul 2019
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 21 jul 2019
Creo que ahora lo comprendo mejor.
Fue la vida la que nos cruzó aquella vez, cuando el alcohol se mezcló con el deseo y la magia se instaló en el adentro.
Si, definitivamente fue ella, la vida, la que nos empujó hacia nosotros y luego nos expulsó.
Se dió cuenta que no era el momento. Estábamos ebrios, pero no sólo de alcohol. También lo estábamos de nosotros mismos. Bebíamos hasta caer nuestros egos. Nos sentíamos tan importantes que no podíamos calibrar en su justa medida la importancia del otro.
Entonces la vida (sabia, muy sabia), entendió que todavía no, que no era el momento.
Hacía falta más. Debíamos empacharnos de auto complacencia hasta rompernos (cada uno por su lado), despedazarnos cada uno y perder piezas para sentirnos incompletos. Darnos cuenta que algo falta y no saber cómo ni dónde encontrarlo, y ahí si -en medio de la búsqueda, en esa desazón- volver a aquella vez, pero sin pensar en uno mismo. Ahora es tiempo del otro, para arribar al nosotros... y descubrir que esos espacios que creímos vacíos, era posible llenarlos con el aprendizaje y la humildad que sólo enseñan las caídas.
Fue la vida la guionista, fueron los años los productores, fueron las heridas las que nos formaron, fue el sentimiento el gran director... .nosotros fuimos... somos, los actores, pretendidamente involuntarios, siempre con la obstinada voluntad de buscarnos.
Ahora es tiempo de vivir, porque la vida (ahora sí), entendió que el tiempo de andar sin vos y sin mí, ya terminó.
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